documental

La menstruación y todo lo que ella abarca y cobija es el más grande tabú de la humanidad. Ya muchas sabemos de la existencia del documental de Diana Fabianova The Moon Inside you (La luna dentro de ti), somos muchas las que esperamos poder verlo completo y entender bien de que viene. Bueno, pues no ha sido fácil eso de llevarlo por el mundo, pero lo mejor es que poco a poco y gracias al voz a voz de hombres y mujeres concientes esto se está dando.

Las referencias sobre el documental ya muchas las tenemos, quienes no se hayan enterado aún de que viene está invitados a mirar y leer un poco en los siguientes lugares:




La noticia hoy es que The Moon Inside you se proyectará en Buenos Aires, mañana, jueves 5 de mayo, en el marco de la segunda edición del Festival Mujeres en Foco, festival internacional de cine por la equidad de género. Que además de documentales tiene una propuesta maravillosa con proyecciones y mesas-debate, la verdad es que para las que estamos en Buenos Aires sería un desperdicio perdérselo.

The Moon Inside You
Jueves 5 de mayo 2011
Alianza Francesa Av. Córdoba 936/946
20 a 22 hrs
Entrada libre.

Sin duda es una propuesta imperdible, allá nos vemos!

amar la mancha

Una mancha es una mancha, una mancha es algo que siempre de alguna manera incomoda por el simple hecho de ser mancha. Quizá y en realidad no incomode tanto, pero con tan sólo mencionar el término mancha, nuestra mente procesa la palabra en una imagen de algo manchado, y es justo ahí cuando caemos obviamente en una deducción peyorativa. Dicha categorización no es un tema semiológico, sino cultural. Las manchas nos remiten -por ejemplo- a las famosísimas frases calificativas y des-calificativas como: “la oveja negra de la familia” o “la blanca palomita” o la abominable “manchar el honor de la familia”. Y es que los colores han sido siempre referentes de indiscutible y silenciosa influencia en lo que es el mundo hoy por hoy. Pasado el tiempo se salió del habitual y clasista blanco y negro y sobre todo a principio del siglo pasado la paleta de colores culturales se abrió como abanico, pero no por ello fue más incluyente –como debió haber sido- sino, todo lo contrario. Entre la paleta más se expandió las mentes más se estrecharon y al descubrir un mundo de más colores, se construyeron sociedades con más prejuicios y estereotipos.

Cuclillas




Durante milenios las mujeres nos hemos sentado en cuclillas. Dejar de hacerlo ha contribuido a la perdida silenciosa de la conexión con la tierra y el distanciamiento de saberes ancestrales de nuestro linaje.

Estas dos mujeres a sus máximos diez años se refugian en sus cuclillas cuando advierten la presencia de una cámara. Una de ellas mantiene sus cuclillas y mantiene su mirada. Se preguntan que es lo que vamos a buscar (nosotros, los otros) a ése, su lugar. Y se responden con toda certeza que lo que ahí vemos y conocemos no es ni la mínima parte de la inagotable fuente de sabiduría que se susurran al oído y esconden bajo el agua y las faldas. Matronas de la tierra, Diosas del hogar.
 
Isla del Sol. Lago Titicaca, Bolivia


Expuesta en: 

Reflexiones al “día de la mujer”

El camino que hace un siglo empezaron a labrar mujeres por el reconocimiento como sujetas de Derecho, cuando las ciudades industrializadas para entonces emergían como calderos de luchas obreras buscando un nuevo acomodamiento en igualdad. Como no agradecer a ellas, pensar que en la mayoría de países de América Latina el voto de la mujer se logró hasta hace sólo 50 o 60 años. Mis abuelas que nacieron a principio del siglo pasado debieron esperar y pasar por mucho antes de tener cédula y con ella la libertad y el derecho de elegir, de votar. Cómo no agradecer y enaltecer a tantas millones de mujeres que han bregado por hacer de éste, un mundo más equitativo y justo. Tratando de romper cadenas y atar las agujetas de los niños que van a la escuela. Como no elevar una plegaria al universo por mis hermanas mujeres que de una u otra forma han trazado un camino que ahora yo y mis contemporáneas podemos caminar con más libertad del que les tocó a ellas. Yo las honro a ellas, honro mi linaje, decidí no volver a honrar la fecha.

MIS trompas son MÍAS, y las tuyas??


 Cuando yo estaba en la escuela y en las clases de biología se aprendía y conocía a través de dibujitos el mal llamado “aparato reproductor femenino” estaban ellas, simétricas, conjuntas, hermanadas: nuestras trompas. Nunca entendí por que su nombre era como el de algunas mujeres casadas de Falopio”. Así figuran todavía en los libros de Biología. Para ése entonces cuando le pregunté a mi maestra quien era Falopio, la indagué sobre el atribuido derecho de ése sujeto que se apoderaba de mis trompas. No tuve respuesta. Se limitó a explicarme lo que ya sabía y es que la ciencia siempre ha sido servil al sistema y al patriarcado. Ése mismo día le pregunté a mi madre quien era ése tipo y con que derecho tomaba posesión de las trompas de todas las mujeres. Ella, descolocada como mi maestra me demostró que ellas dos nunca se habían hecho ésa pregunta y que de la manera que fuera y aunque no tuviera respuesta, me sintiera afortunada de tener la posibilidad de generar polémica en la escuela, ya que en la época en que ellas iban al colegio, ése planteo además de inimaginable, habría sido imperdonable. Me respondió mi madre que no sabía, pero que ahora que yo lo preguntaba ella también quería saberlo y así me intimó a averiguarlo.